Varadas en Tijuana, el caso de Carla y de Lisette
Cinco continentes - Un pódcast de Radio 5

La llegada de Trump a la Casa Blanca ha supuesto el cierre de la frontera con México y de las vías para entrar legamente al país, bloqueando incluso las solicitudes de asilo. Miles de personas se han quedado atrapadas en una de las ciudades más peligrosas del mundo sin poder entrar a Estados Unidos ni regresar a sus países. Carla nos cuenta su historia en el refugio del Movimiento Juventud 2000 de Tijuana. Allí varias familias duermen en tiendas de campaña en una nave por cuyo tejado se cuela el aire. Es un espacio gestionado por Chema García Lara, quien nos dice que, pese a todo, acogen a muchas menos personas que hace un año. "Apenas 45", cuando han llegado a albergar a 180. Algunos de los migrantes que se quedaron a las puertas de los Estados Unidos han encontrado trabajo y se han "integrado en Tijuana", otros se han vuelto a sus lugares de origen y otros han intentado cruzar escalando el muro o, como dicen aquí, "por el hueco". Hay una cuarta categoría: los que se han quedado "varados" en Tijuana porque no pueden volver a sus hogares, pero tampoco quieren establecerse en la ciudad ni entrar al país ilegalmente. Es el caso de Carla y el de Lisette, peruana a la que conocemos en Espacio Migrante, otro albergue de la zona a media capacidad. Lisette nos cuenta que en Perú tenían un negocio de comida rápida, que se fueron porque las mafias les extorsionaban y les "pedían piso" (el pago de sobornos)."No podemos regresar porque no pagamos", nos dice. Lisette viaja con su marido, venezolano, y sus dos hijas de 3 años y 11 meses. Tenían su cita con inmigración el 21 de enero, el 20 recibieron un correo informándoles de que había sido cancelada. "Fue un balde de agua fría" y ahora estamos aquí bloqueados", cuenta.Un reportaje de María Carou, corresponsal de RNE en EE.UU.